¿Quién es el SME?

El 14 de diciembre de 1914 se funda en la Ciudad de México -tomada por los ejércitos campesinos revolucionarios de Francisco Villa y Emiliano Zapata- el Sindicato Mexicano de Electricistas. A lo largo de la historia, el SME ha figurado como una de las organizaciones obreras más importantes del país. En 1936, los electricistas protagonizaron una huelga de 10 días en la Ciudad de México, con la que lograron el más avanzado Contrato Colectivo de Trabajo de la época, conquistando derechos fundamentales como el servicio médico y la jubilación; en 1938 los electricistas figuraron entre los principales promotores de la expropiación petrolera; a finales de la década de 1950, el sindicato desplegó una campaña política popular que culminó con la Nacionalización de la Industria Eléctrica el 27 de septiembre de 1960. A partir de la década de 1980, fue uno de los principales opositores al neoliberalismo, manteniendo desde entonces su postura contra las privatizaciones y la pérdida de los derechos laborales; durante los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, el SME constituyó frentes populares opositores a la privatización de la energía eléctrica. Está fue una de las razones por las que en 2009 Felipe Calderón Hinojosa decreto la extinción de LyFC.

Los electricistas contaban con uno de los mejores Contratos Colectivos de Trabajo, una vida sindical activa y una importante tradición de lucha.

El Decreto de Extinción del 2009, acabo de un día para otro con los proyectos de vida de miles de personas, impactando en la economía de comunidades enteras y desatando un conflicto social que se prolongó por años.

Del 2009 al 2017, los electricistas han luchado por regresar a trabajar en el sector eléctrico, para ello han realizado miles de movilizaciones, marchas, mítines, plantones, foros y caravanas entre otras actividades.

La lucha del SME no ha estado aislada del acontecer nacional. En sus movilizaciones los electricistas han asumido como banderas de lucha propias, la denuncia en contra de la ola de violencia y militarización del territorio nacional, repudiando los constantes ataques a los derechos humanos y laborales, la imposición de las reformas estructurales neoliberales, el proceso de privatización de los bienes nacionales y servicios públicos. De igual forma, el SME impulsó la creación de nuevos de referentes sociales, como la Nueva Central de Trabajadores (NCT), la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT) y la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica (ANUEE); con los usuarios se consolidó una alianza estratégica que el día de hoy se muestra en la plataforma de demandas comunes como el borrón y cuenta nueva a los adeudos de energía, alto a las altas tarifas de CFE, por el derecho humano a la energía y por la Renacionalización de la Industria Eléctrica. El sindicato también se ha manifestado en solidaridad con los movimientos populares de madres y familiares en búsqueda de sus hijos desaparecidos, entre los que destacan los padres y familiares de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, en favor de los trabajadores despedidos por la quiebra ficticia de la empresa Mexicana de Aviación, con las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, el movimiento #YoSoy132, entre otros.

Conocer la historia de la lucha de resistencia del SME, es adentrarse en la explicación de nuestro pasado político inmediato. El ataque contra los trabajadores electricistas nos permite comprender de mejor manera el acontecer político actual, descubriendo que ante nuestros ojos se desarrolló -oculta por los medios de comunicación- una historia de lucha, resistencia, orgullo y dignidad que supo sobreponerse y vencer al Gobierno Mexicano.

Luego de 8 años de movilizaciones y de la tenaz resistencia de 16,599 trabajadores, el SME logró firmar un Contrato Colectivo de Trabajo con la Generadora Fénix, con lo que se mantienen como uno de los más antiguos sindicatos de México; de igual forma, los trabajadores constituyeron la empresa Cooperativa LF del Centro, que dará empleo a todos los trabajadores que resistieron.

Hoy, en el 2017, con casi 103 años de existencia, el SME continúa vivo y sin rendirse.